

El invierno es sinónimo de frío en el exterior y de calor en el interior de las edificaciones. Pero muchas veces, la carencia de sistemas de aislamiento térmico o las deficiencias en su instalación pueden hacer que los sistemas de calefacción no calienten el ambiente lo suficiente como para alcanzar el confort térmico ideal.
La recomendación general es que la temperatura en el interior de las viviendas sea de entre 19 y 21 grados centígrados, pero existen zonas por las que una edificación puede perder más calor que por otras.
La presencia de puentes térmicos es la principal causa de la pérdida de calor en los inmuebles. Estas áreas tienen una conductividad térmica más alta que las de su alrededor, por lo que transmiten el calor más fácilmente ya que no son capaces de retenerlo adecuadamente en su interior.
El tejado soporta choques térmicos muy extremos ya que está constantemente expuesto a las condiciones meteorológicas. Esto provoca que por esta zona existan fugas de calor de hasta el 30%.
En zonas donde la lluvia sea el clima predominante, pueden sumarse la aparición de humedades que aumenten todavía más la posibilidad de que la energía se escape.
Las paredes son el segundo punto por donde más energía se pierde en una casa (hasta un 25%) ya que, si se trata de viviendas antiguas, la mayoría carece de aislamiento térmico debido a su año de construcción.
Como ya te explicamos en anteriores blogs, en 1979 se publicaba la norma NBE-CT-79, que exigía por primera vez una serie de condiciones térmicas que los edificios debían cumplir.
La hermeticidad es una de las características que definen a las ventanas y puertas. Su función, además de proteger las viviendas de los agentes externos, es la de aislar térmicamente la edificación.
Factores como el material con el que estén fabricadas o la presencia de doble cristal son especialmente importantes para aumentar la capacidad aislante de las ventanas. El calor que se escapa por estos elementos puede llegar a ser de hasta un 13%.
Por el suelo se pierde un 7 % del calor. Aunque parezca poco, esta superficie está en constante contacto con los habitantes de una vivienda, por lo que es necesario que sea agradable que consiga una sensación de confort en el interior.
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