

Durante los últimos años, se ha vuelto muy popular la instalación de aislamiento térmico en las cámaras de aire de las viviendas.
Gracias a los beneficios que conlleva la instalación de insuflado, muchas personas se preguntan por qué los edificios han sido construidos con cámaras de aire, ya que resulta un poco ambiguo que, más tarde, estos huecos tengan que ser rellenados.
Desde Effihaus te explicamos los motivos principales por los que se lleva a cabo esta práctica. ¡Sigue leyendo!
Cuando se construye una fachada compuesta por varias capas, lo habitual es que estas se encuentren separadas por un hueco: la cámara de aire.
Este espacio puede ser de mayor o menor tamaño, midiendo desde milímetros hasta incluso más de 20 centímetros.
Generalmente, las cámaras de aire de menos tamaño suelen encontrarse en aquellos edificios donde se ha querido ganar una mayor superficie útil, mientras que las más amplias están presentes en aquellas construcciones donde la estética de la fachada lo requiere.
Tiempo atrás, existía la creencia de que aquellos edificios cuya fachada era ancha, tenían una mayor calidad que el resto. Por eso, se aumentaba el espesor de la cámara, aparentando ser muros de piedra.
Tradicionalmente, las cámaras de aire se creaban con la idea errónea de que, al dejar un hueco entre el tabique interior y la fachada, este funcionaría como elemento aislante.
Hoy en día, sabemos que el aire estanco es un buen aislante, pero el problema de las cámaras de aire de las fachadas es que el aire entra a través de pequeñas fisuras y juntas, enfriando o calentando el espacio y alcanzando el muro interior.
Así, este aire traspasa las paredes consiguiendo que la cámara de aire no funcione como debería.
¿Ya te has convertido en experto en cámaras de aire? Si necesitas aislar tu vivienda, ¡confía en Effihaus!