

En la actualidad existen multitud de posibilidades para aislar térmicamente una vivienda. Si ya hemos valorado la opción de aislar desde el interior y no nos convence, nos queda ahora pensar en los aislamientos desde el exterior. En este caso también deberemos tener en cuenta algunos puntos para averiguar si es el proceso que mejor nos viene o cuál de todos los sistemas de aislamiento es el que más se adapta a nuestras circunstancias.
Aislar desde el exterior puede resultar más o menos sencillo dependiendo de la tipología de vivienda en la que habitemos. Si vives en una casa unifamiliar, un chalet o incluso un adosado, estás de suerte: son el tipo de residencia que más fácil resulta aislar desde el exterior. ¿La razón? Pues que no tendremos que ponernos de acuerdo con otros vecinos para llevar a cabo el proyecto, como sí ocurre en un edificio. Si vivimos en un bloque de pisos no podemos actuar por nuestra cuenta, sino que tendremos que pedir permiso a la comunidad para que apruebe el procedimiento, algo que no siempre ocurre. Además, si optamos por sistemas de aislamiento que modifiquen la fachada, entonces no podremos ejecutar la obra a no ser que se realice de forma colectiva entre todos los vecinos. Esta es una de las razones para optar por el insuflado de lana mineral en el caso de aislar pisos individualmente.
Cuando se aísla por el exterior la altura a la que tendrán que trabajar los técnicos en un detalle fundamental a tener en cuenta. En viviendas independientes la altura no suele ser un impedimento grave, ya que la estructura no suele contar con muchos pisos o incluso puede ser de planta baja. En el caso de edificios ya es más complicado, porque es probable que necesitemos colocar andamios para que se pueda llevar a cabo el trabajo e incluso tener que pedir licencias por ocupar la vía pública. En ambos casos algo que agiliza mucho el trabajo es la existencia de balcones o terrazas, desde las que se pueden realizar fácilmente procesos como el insuflado.
Existen varios sistemas de aislamiento desde el exterior muy eficaces, pero algunos no son aptos para todos los bolsillos. El SATE o el sistema de fachadas ventiladas pueden dar muy bueno resultados, pero requieren una inversión bastante más alta que el de inyección en cámara, que también ofrece unos altos niveles de eficacia. Además los primeros no pueden ser aplicados en edificios a no ser que toda la comunidad se ponga de acuerdo y realice el proyecto conjuntamente.
Si estás decidido a conservar la apariencia de tu fachada o su valor arquitectónico te impide modificarla, entonces te recomendamos el insuflado de lana mineral de Effihaus, para el que solo necesitamos practicar unos pequeños agujeros para inyectar el material aislante. Estos orificios serán tapados al acabar y serán el único signo de que has aislado la fachada. Si no te importa la estética actual de la fachada o incluso quieres renovarla entonces no tendrás problema optando por el SATE o el sistema de fachadas ventiladas, pero ten en cuenta que tendrán unas opciones limitadas en cuanto a nueva apariencia.
Estos han sido solo algunos aspectos en los que debemos reparar a la hora de valorar realizar un aislamiento desde el exterior. Si crees que el insuflado de lana mineral es el que mejor encaja con tus posibilidades, en Effihaus estaremos encantados de que pongas tu proyecto en nuestras manos.