

A lo largo de nuestras vidas pasaremos gran cantidad de tiempo en nuestras casas, por lo que resulta bastante razonable que queramos sentir el máximo confort posible mientras estamos en su interior. Uno de los asuntos que más afectan a la habitabilidad de nuestros hogares es la temperatura ambiente, una cuestión en la que un buen aislamiento térmico puede ser determinante. ¿Quieres saber por qué? Hoy te lo contamos.
Cualquier casa está compuesta de multitud de elementos y materiales que reaccionan de diferente forma cuando entran en contacto con un entorno que está más frío o más caliente. Esto ocurre todo el tiempo y va variando en función de la época del año, del momento del día o de las condiciones climáticas, produciéndose las llamadas transmisiones de calor. Estos intercambios de temperatura son los responsables de que por ejemplo tengamos frío en casa en invierno o mucho calor en verano, así que para evitar estas situaciones tendremos que hacer uso de aislantes térmicos, un tipo de materiales que impiden que las transferencias de calor sobrepasen ciertos límites.
Existen muchos materiales con propiedades que los convierten en aislantes térmicos. A lo largo de la Historia se han empleado multitud de elementos naturales para aislar toda clase de construcciones, tales como la paja, la lana de oveja, la madera o el corcho. No obstante, hoy en día contamos con muchas otras opciones producidas de forma artificial y que resultan muy eficientes como aislantes.
A la hora de escoger un aislante en lo primero que debemos fijarnos es en su conductividad, ya que cuanto más baja sea mejor cumplirá su función de evitar las transferencias de calor. También debemos fijarnos en que el material posea una alta resistencia térmica, lo que hará que conserve la temperatura, y en sus propiedades ignífugas, algo esencial para aumentar la seguridad en caso de incendio en la casa. Otros aspectos a tener en cuenta pueden ser la necesidad de mantenimiento, la salubridad del material o la capacidad de aislar acústicamente. La lana mineral insuflada es uno de los materiales aislantes que mejor cumple estas características y además su instalación se realiza de forma rápida y sencilla.
Tener la vivienda bien aislada térmicamente tiene gran cantidad de ventajas para todos los que habitan en ella. Para empezar, un buen aislante hará que mantengamos una temperatura agradable en nuestras estancias durante todo el año, reduciendo las pérdidas de calor. Esto hará que nuestro consumo de electricidad y gas se reduzca notablemente ya que no hará tanta falta encender tanto la calefacción ni el aire acondicionado, produciéndose un ahorro considerable en nuestras facturas. Además de la cuestión económica, la instalación de aislamiento térmico implica una mayor eficiencia energética y sostenibilidad, por lo que estaremos contribuyendo a un menor deterioro del medio ambiente.
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