

Conseguir el silencio total en tu casa es una utopía, pero aunque eso no sea posible, sí podemos eliminar gran parte del ruido más molesto que llega hasta nosotros. Hoy te contamos algunos trucos para ganar algo más de paz y tranquilidad en tu hogar.
Los ruidos que experimentamos en una casa no son todos iguales. Pueden venir desde diferentes lugares y tener diversas características. Por lo general los sonidos pueden proceder del exterior (principalmente causados por el tráfico u otros medios de transporte), de las viviendas colindantes (sobre todo si compartimos el edificio con otros vecinos) y también de nuestra propia casa (principalmente electrodomésticos y otros aparatos).
Además, dichos sonidos puedes ser de naturaleza aérea (los más abundantes y que se transmiten por el aire, como el sonido de la televisión de los vecinos o los motores de los coches) o de impacto (golpes y vibraciones como los pasos de los vecinos o las vibraciones de un electrodoméstico).
A continuación te dejamos algunos consejos para reducir muchos de los ruidos más molestos que tenemos que soportar a diario en nuestro hogar.
Esta es una de las soluciones más efectivas. Se suele recurrir mucho a realizar trasdosados desde el interior de la vivienda, pero lo cierto es que esta solución te hará perder espacio útil. En Effihaus te recomendamos optar por el insuflado de lana mineral, que rellenará las paredes existentes aprovechando el hueco de su cámara de aire. Esto mitigará los ruidos exteriores y de los vecinos colindantes, aunque también puedes aplicarlo en las paredes internas siempre que su estructura lo permita.
Las puertas macizas o de alta densidad ayudan a mitigar los ruidos, al igual que las ventanas con doble cristal, sobre todo las que cuentan con diferentes espesores de los vidrios. El PVC también es preferible sobre el aluminio, al igual que son mejores las ventanas practicables u oscilovatientes antes que las clásicas correderas. Si a esto le sumas que estén bien selladas, serán capaces de reducir gran parte del ruido exterior.
A veces no lo pensamos mucho, pero los lugares donde colocamos nuestras instalaciones y enseres no deberían responder solo a una decisión estética. La cama y otros lugares de descanso no deberían estar en contacto con paredes que al otro lado tengan electrodomésticos o instalaciones ruidosas como frigoríficos, televisores o tuberías, ya sean tuyas o del vecino. Separar lo máximo posible las zonas de descanso de las de paso (que tienen mayor actividad y, por tanto, ruido) también ayuda en la tarea de minimizar los ruidos.
Es una solución muy básica, pero que tiene buenos resultados. Alfombras, moqueta cortinas, tapices… actúan como barreras del sonido y lo disminuyen. Otros elementos como estanterías o muebles voluminosos también ayudan, y los suelos de madera también contribuyen a que lleguen menos ruidos.