Rehabilitación térmica de edificios

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Los edificios no son elementos inmunes al paso del tiempo. De hecho, con el transcurrir de los años, es muy normal que las construcciones empiecen a presentar problemas o simplemente se queden desactualizadas en comparación con los nuevos avances y normativas del sector. Para solventar esas carencias, lo más habitual es recurrir a actuaciones de rehabilitación de edificios, siendo la rehabilitación térmica una de las más demandadas.

La importancia de la rehabilitación térmica

La necesidad de reinventarse, plasmada en famosos refranes como “renovarse o morir”, es extensible a todos los aspectos de la vida, incluidos los edificios. Existen diversos motivos por los que decidir llevar a cabo un proyecto de rehabilitación: deterioro estructural, antigüedad de las instalaciones, fallos de accesibilidad o carencias en materia de eficiencia energética. Para solucionar este último punto se suele recurrir a la rehabilitación térmica de edificios.

La rehabilitación térmica principalmente pone el foco en un aspecto: el aislamiento. Las construcciones con problemas de este tipo suelen tener carencias de este material o directamente no tenerlo, lo que da lugar a espacios poco confortables y a unas pérdidas energéticas muy altas. Al apostar por una obra de rehabilitación térmica se puede llegar a conseguir un ahorro de hasta el 46% en el consumo energético, algo que a su vez ayuda a luchar contra el cambio climático, pues los edificios dejan de ser auténticos depredadores de energía y reducen notablemente sus emisiones de CO2.

Cómo llevar a cabo una rehabilitación térmica

Existe un amplio abanico de técnicas mediante las que llevar a cabo una rehabilitación térmica, entre las que se encuentran:

  • Fachada ventilada: consiste en añadir una capa exterior de aislamiento que deja una cámara de aire ventilada entre esta y la fachada original. Es una obra de carácter integral que debe hacerse en toda la envolvente de un edificio, por lo que es más costosa.
  • Sistema de aislamiento térmico exterior (SATE): el aislamiento térmico se adhiere al soporte (fachada), y sobre él se aplican una serie de capas que forman el revestimiento exterior. Al igual que las fachadas ventiladas, es un proyecto integral que se ejecuta sobre toda la fachada de la construcción a rehabilitar.
  • Sistema de aislamiento térmico interior: se basa en la ejecución de un trasdosado por la cara interior del cerramiento. Con este método se perdería espacio habitable.
  • Sistema de aislamiento insuflado: consiste en inyectar el aislante térmico (lana mineral en el caso de Effihaus) en la cámara de aire de la pared, rellenándola. De esta forma no se pierde espacio habitable ni se requiere un despliegue muy grande de material de obra.

En Effihaus nos especializamos en esta última técnica, el aislamiento insuflado, caracterizada por ser muy efectiva, rápida, limpia y económica. Lo único que se debe tener en cuenta para aprovechar sus ventajas es la existencia de una cámara de aire que rellenar. Si consideras que tu edificio o vivienda necesita una rehabilitación térmica, no dudes en contactar con nosotros y preguntarnos todas tus dudas.

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