

A la hora de elegir un aislamiento térmico para nuestra vivienda, nos encontramos con que en el mercado existen diversos materiales disponibles y diversos sistemas para aplicarlos. Para ayudarte en esa difícil decisión, en Effihaus vamos a hablarte de dos sistemas bastante habituales para aislar fachadas: el aislamiento insuflado y el aislamiento proyectado.
El aislamiento insuflado, que es el sistema que empleamos en Effihaus, es una de las soluciones más prácticas si quieres aislar tu vivienda. Este método recibe ese nombre porque el material aislante (en nuestro caso, lana mineral) se insufla directamente en el interior de la fachada. ¿Cómo? Pues mediante unos pequeños orificios que los técnicos abrirán en la pared. A través de ellos se inserta una manguera, a través de la cual llegará el material aislante a la cámara de aire, rellenando el espacio uniformemente desde abajo hasta arriba. Al finalizar, se tapan los agujeros y la fachada ya quedaría correctamente aislada.
En el aislamiento proyectado, lo que se hace es lanzar directamente el material aislante contra la superficie a aislar, bien desde el exterior o desde el interior. En este caso se utiliza maquinaria por proyección, capaz de pulverizar de una sola vez el material elegido, por lo que el resultado es una única capa homogénea. Los aislamientos térmicos proyectados pueden ser de dos tipos, la proyección de poliuretano rígido o la proyección en húmedo. Esta última es la aplicación de materiales aislantes (como celulosa, lana mineral…), que necesitan ser humedecidos o incluir algún compuesto específico para poder ser proyectados, ya que cuando se secan se produce el fraguado del material.
Aunque ambos tipos de aislamientos persiguen el mismo objetivo (la mejora de las características térmicas y acústicas de una vivienda o edificio), tienen algunas diferencias que nos harán decantarnos por uno o por otro.
El aislamiento insuflado requiere sí o sí la existencia de cámara de aire, ya que se necesita un espacio preexistente para rellenar. Aunque es bastante habitual encontrarse con paredes con cámara de aire, sí que hay algunos casos en los que no se puede optar por el insuflado. Por otro lado, el aislamiento proyectado solo necesita una superficie sobre la que adherir la capa aislante.
Cuando elegimos el aislamiento insuflado, estaremos utilizando un lugar ya existente (las cámaras de aire) para insertar el material, por lo que no perderemos ni un solo cm3 de espacio en la vivienda, ni por el interior ni por el exterior. Esto no ocurre en el caso del proyectado, porque se crea una capa adicional que restará algo de espacio, algo que se hace patente sobre todo cuando se realiza desde el interior de la construcción.
Con el sistema del insuflado, visualmente apenas notarás que has aislado tu casa, porque la única marca que quedará serán unos pequeños orificios sellados, que incluso pueden ser difíciles de detectar en según qué fachadas (por ejemplo, las de ladrillo visto). Con el aislamiento proyectado es más que obvio que veremos la nueva capa de material aislante adherida. Esto quizá no suponga problema en algunos casos, pero lo cierto es que el acabado final no es muy estético, y tendremos que pintarlo, barnizarlo o recubrirlo con algún material si queremos un resultado bonito.
El insuflado se realiza de forma rápida y sencilla, y ocasionando mínimas molestias a los propietarios de las fachadas a aislar. Es una técnica limpia y sin apenas residuos. En el aislamiento proyectado se necesita tomar más precauciones, como proteger otras superficies de alrededor si no queremos que se vean afectadas, y ocasiona más molestias a los propietarios.
Ahora ya conoces más sobre los sistemas de insuflado y proyectado de aislamiento. Siempre que tengas cámara de aire, en Effihaus te recomendamos nuestro insuflado de lana mineral, que te garantiza unos excelentes resultados de confort acústico y térmico sin necesidad de instalaciones más complicadas.