

En la actualidad, los avances en materia de aislamiento térmico han llevado a conseguir un nivel muy alto de eficiencia en las viviendas, pero esto no siempre fue así. No fue hasta los años 80 cuando se empezaron a colocar aislantes de manera obligatoria, y aun así los espesores en ese momento empezaron siendo muy reducidos, algo que continuaría siendo habitual hasta la llegada del Código Técnico de Edificación. Por todo ello, si se posee una vivienda construida en esos años es lógico llegar a plantearse la necesidad de una mejora en su aislamiento. Pero… ¿qué pasa si ya se tiene algún aislante dentro de la cámara de aire? ¿Supone algún problema? ¡En este post te contamos cómo hacerlo!
Si no estás seguro de si tus cámaras de aire cuentan o no con algún aislamiento, lo mejor será realizar un estudio previo del estado de la fachada. De este modo se puede comprobar cómo está la cámara y cerciorarnos de si hay o no algún aislante previo, en qué estado se encuentra o si rellena por completo el espacio disponible. Además, con este diagnóstico también podremos percatarnos de la presencia de posibles fisuras, desprendimientos, humedades, huecos o agujeros, todos ellos elementos que mermarán la efectividad del aislamiento y que deben ser subsanados previamente.
Una vez que descubrimos que sí tenemos algo de aislamiento, pero este es insuficiente o tiene muy poco espesor, se nos presentan dos caminos: desechar el aislante antiguo o aprovecharlo para lograr un aislamiento de calidad.
Siempre que el aislante previo no se encuentre en mal estado o impida de alguna manera el rellenado óptimo de la cámara de aire, en Effihaus te recomendamos que apuestes por la segunda opción, ya que te supondrá menor tiempo de instalación, un ahorro en costes y una disminución de las molestias de la obra (al no extraer el aislante existente se evita tener que hacer más agujeros en la pared para sacar el material). Además, estarás aprovechando las propiedades de ese aislante anterior, que muchas veces resulta ser el mismo que el que queremos incorporar.
Retiremos o no el viejo aislante, lo siguiente será empezar con el insuflado de las cámaras de aire. En nuestro caso utilizamos lana mineral, un material ignífugo, saludable y de baja conductividad térmica con el que ahorrarás en mantenimiento y obtendrás resultados inmediatos. Este aislante se recomienda especialmente cuando el espesor de las cámaras de aire es superior a 4 cm.
¿Quieres que te ayudemos a determinar el estado de tu aislamiento y si es posible mejorarlo con insuflado? Contacta con nosotros sin compromiso, estaremos encantados de proporcionarte toda la información que necesitas para realizar este proyecto, que sin duda te aportará muchos beneficios y un ahorro considerable en tus facturas.